Resumen Reflexión 25/junio/2023
Pastora Kenia Sabino
Tema: Los frutos de mi cosecha
Base bíblica: Éxodo 23:20
Para poder obtener Los frutos de mi cosecha debemos considerar tres elementos importantes a la hora de alcanzar los resultados de la cosecha: relación, dependencia y promesas. Nuestro Señor es un Dios de orden. Para que haya fruto tiene que sembrarse una semilla y así obtener el producto o el esfuerzo de nuestro trabajo.
Los frutos de mi cosecha contienen tres elementos importantes:
1- Relación: Los frutos son el resultado de una relación, de una intimidad con Dios. Para dar frutos en el Espíritu necesitamos establecer una relación con Dios; tenemos que buscar su rostro, deleitarnos en su presencia. Para enfrentar los tiempos de dificultad con éxito tenemos que establecer una relación con Dios; confiar en que Dios está con nosotros en cada desafío.
2- Dependencia: Los frutos de mi cosecha son el resultado de mi dependencia de Dios. El Señor nos dirige a través de su Espíritu Santo. Tenemos que aprender a depender del Señor para obtener buenos frutos. Su palabra nos dice en S. Juan 15:5: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Los frutos tienen varias características: a- visibilidad: los frutos se ven; cuando somos atacados es porque estamos dando buenos frutos. b- muestran su naturaleza: cada fruto da según su naturaleza. Damos a los demás lo que tenemos en nuestro ser, en nuestro corazón: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” S. Mateo 12:34. Tenemos que someter nuestra voluntad a la dependencia de Dios, depender totalmente del Señor.
3- Promesas: Los frutos de mi cosecha son el resultado de las bendiciones de las promesas de Dios. Lo que el Señor te prometió el té lo dará porque: “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23:19. Hay una temporada para todo; tenemos que aprender a confiar en las promesas de Dios y esperar con paciencia a depender del Señor. Cuando aprendamos a depender de Dios podremos ver sus bendiciones y las promesas cumplidas.
Padre amado te agradecemos por poder tener una relación de intimidad contigo, por enseñarnos a depender de Ti y tu Santo Espíritu y por aprender a confiar plenamente en tus promesas para nuestras vidas. Ayúdanos cada día a dar buenos frutos y tener una cosecha abundante. En el nombre de Jesús, amén.
iDios te bendiga!
Preparado por: Ana L. Rodríguez

