Resumen Reflexión 10/septiembre/2023
Rvdo. Ismael Pérez
Tema: Salmos 23 y sus motivos
Base bíblica: Salmos 23
De acuerdo a los investigadores David escribe este Salmo en una situación muy adversa, el momento en que Saúl había sido desechado como rey. Samuel recibe la orden de Dios de ungir a un nuevo rey entre los hijos de Isaí. David era el hijo rechazado, desechado y olvidado. En lugar de estar presente para la unción del nuevo rey fue enviado a cuidar las ovejas, pero el no se entristece. Hay personas que no pueden prosperar en su vida espiritual porque están viviendo en su pasado por alguna experiencia sufrida. Mientras más padecía David más se acercaba a Dios.
¿Porque sus hermanos lo rechazaban? En el Salmos 51:5 vemos la explicación: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” Vemos como habla de que había sido engendrado de manera pecaminosa y por tal razón no era aceptado por sus hermanos. Cuando Samuel llega a ungir al nuevo rey a David no se le permite estar.
En el momento en que Samuel ve al primer hijo de Isaí se impresiona por su apariencia y su físico, pero el Señor le dice que ese no era el elegido. En 1ra Samuel 16:7 la Biblia nos dice: “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” Cuando Dios decide elegirnos y bendecirnos no lo hace por nuestra apariencia sino por lo que hay en nuestro corazón, es por el Espíritu.
El Espíritu de Dios nos guía, tenemos que estar conectados con Dios todo el tiempo, como hizo David. ¿Qué se va a desarrollar en nosotros? Lo que usted alimente. Si alimenta la duda, eso se desarrollará en usted. Desarrolle la fe, no la incredulidad. Todo lo nuestro depende de Dios.
Cuando analizamos el Salmos 23 vemos que está escrito en dos tiempos gramaticales: Jehová es mi pastor (presente) y nada me faltará (futuro). El está escribiendo basado en algo que está ocurriendo en su casa. Sigue diciendo el Salmos 23:2-3: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Esto es el futuro. Dios tiene pensamientos de bien para sus hijos.
Sigue el Salmos 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, (presente) No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento (futuro).” David dice esto no es mañana, hay fiesta en casa y yo quiero participar. En el verso 5 del Salmos 23 dice en (presente): “Aderezas (sazonas) mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;” ¿Quiénes eran sus angustiadores? Sus hermanos. Vamos a ir al Señor limpiamente, desnudos ante su presencia. David aprendió a desnudarse delante de Dios y el Señor vió que tenía un corazón conforme a Su corazón. Desde el principio, cuando fallamos, buscamos excusas. David no, él decía: “Solo yo he pecado”. Aprendamos a no culpar a otros cuando fallemos. A aceptar nuestra responsabilidad.
Sigue el Salmos 23:5: “Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.” El pastor de ovejas siempre tenía que tener aceite para ungir sus ovejas. Cierra el Salmos 23:6: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”
Pasaron los siete hermanos de David, pero Isaí olvidó a David. La Biblia nos dice en 1ra Samuel 16:10-11: “E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a estos. Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.” Parecía que la unción del rey se había perdido, no había importancia. David se fue a la presencia de Dios. Él iba a Dios. Tenemos que ir a la presencia de Dios cuando estemos en dificultades. Enviaron a buscar a David y fue ungido como Rey. El desechado, el olvido fue seleccionado. En 1ra Corintios 1:27-28 dice: “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,”. No es lo que nosotros hayamos sido o seremos. Dios es quien nos escoge.
Señor gracias por tus bendiciones, porque tu no miras nuestros errores sino nuestros corazones. Ayúdanos a reconocer nuestras faltas; que podamos humillarnos ante ti, a buscar tu rostro y reconciliar nuestras vidas contigo para poder estar ante tu presencia por largos días (para siempre). En el nombre de Jesús, amén.
iDios te bendiga!
Preparado por: Ana L. Rodríguez

