Resumen Reflexión 22/octubre/2023
Gean Carlos Venegas
Tema: Viviendo en libertad
Base bíblica: Romanos 6:18-22
Hay personas que están esperando que se le transfiera libertad; la libertad no se transfiere se conquista. Los profetas no te pueden dar libertad, tú necesitas al Dios de los profetas para ser libre. Lo que necesitamos es un encuentro personal con el Espíritu Santo. Estamos viviendo un tiempo donde la gloria de Dios debe ser lo más importante en nuestras vidas. Si una bendición te va a apartar del Señor, ¿quién te dijo que era una bendición? Las bendiciones de Dios tienen que ser en su tiempo.
El deseo del corazón del Padre para nuestras vidas es que podamos experimentar la misma gloria de Dios. Hay una figura muy importante en la Biblia que revela que podemos tomar decisiones en Dios. José fue un hombre que Dios utilizó para darnos un ejemplo de vida. No solo es tener la gracia y el favor de Dios, no es decir yo soy el hijo favorito de Dios; es vivir y experimentar cada día lo que profesamos en nuestras vidas.
Nosotros estábamos esclavizados por el pecado. Ya no estamos bajo la ley. En Romanos 6:14 la Palabra de Dios nos dice: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Antes tú hacías lo que no querías y lo que querías hacer no lo hacías. Ahora eres libre por la sangre de Cristo. Ya no estás bajo la ley, estás bajo la gracia. Pero, ¿gracia para qué? ¿Para pecar o para vivir bien para Dios? Ya no somos esclavos. Satanás es enemigo de la cultura de Dios. Lo que necesitamos es que la presencia de Dios gobierne nuestras vidas.
Hay un texto importante en la Biblia en Marcos 14:38: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Si estamos en Dios podemos vencer la carne. El problema es que nadie puede vencer su naturaleza pecaminosa si no acepta el gobierno de Jesucristo en su corazón. Lo que esto significa es que cuando tu ego te dice has esto porque te lo mereces, paga mal porque te han hecho daño; tú permitas que sea la orden divina del cielo la que opere en tu corazón. Por eso usamos de referencia a José, porque sin importar las circunstancias de su vida, no dejó de interpretar los sueños de Dios sobre su vida.
Estamos hablando de libertad. Tu libertad le costó un precio muy caro a Cristo. Yo no vine a predicarte para que seas libre, ya tú eres libre. Es para que mantengas tu libertad en Cristo. La sangre del Cordero se llevó tu pecado. La Biblia dice en Romanos 8:14: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” La libertad tiene una verdad reveladora. Tu fuiste liberado del pecado, ya no eres esclavo. La verdad de Dios te ha liberado. Su palabra dice en Juan 8:32: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Cristo es quien nos da la libertad. Lo que te hace libre es la verdad de Cristo. Cuando tienes un encuentro con la Palabra de Dios lo imposible se hace posible. El pecado nos tenía amarrados, pero, llegó Cristo y con su muerte pagó el precio de nuestra libertad.
El reto de los que hemos sido libres es que no podemos tomar atajos, tenemos que seguir el camino, la verdad de Cristo. El enemigo sabe que fuimos diseñados para que Cristo sea el Señor de nuestra vida. Si el Señor te hace libre habrá una sonrisa en tu boca. La libertad del Señor no termina con la muerte. La presencia de Dios abre cualquier prisión en la que el enemigo quiera atraparte. La clave para mantenerte en libertad es vivir dependiendo de la presencia de Dios.
Señor te damos gracias porque con tu sangre derramada en la cruz pagaste el precio de nuestra libertad. Ayúdanos a vivir en libertad reconociendo que dependemos de tu presencia en nuestras vidas y de la verdad de tu palabra. En el nombre de Jesús, amén.
iDios te bendiga!
Preparado por: Ana L. Rodríguez

